(Fuente fotográfica: barometropolítico.com)
Durante estos últimos días ha habido un contrapunteo bastante notable entre el gobernador del estado Miranda Henrique Capriles Radonski, el padre de Leopoldo López y el dirigente exiliado de Voluntad Popular Carlos Vecchio. Todo esto tuvo comienzo cuando Capriles afirmó que #LaSalida (un movimiento de protestas pacificas acaecidas durante el 2014) fue un error y aprovechó para criticar la postura política del encarcelado dirigente de Voluntad Popular Leopoldo López. A lo que no se hicieron esperar respuestas por parte de los individuos antes mencionados, tildando a Capriles de laxo y permisivo durante las pasadas elecciones presidenciales del 2013. Personalmente considero que las respuestas a Capriles nacieron de una gran indignación, y no es para menos, a continuación explicaré porqué.
A comienzos del 2014 #LaSalida fue la decisión correcta, todos los acontecimientos de ese año ayudaron a desenmascarar al gobierno y a su vez condujeron a que existiera una presión internacional sobre las pasadas elecciones parlamentarias del presente año, presión que arrinconó al chavismo y lo obligó no sólo a la aceptación de los resultados (al menos electoralmente), sino que incluso lo obligó a aceptar una Asamblea Nacional con una mayoría calificada compuesta de diferentes factores de la MUD. La cantidad de supervisión internacional que tiene el chavismo en estos momentos la tiene gracias a los abusos de derechos humanos que cometió durante las protestas.
Durante estos últimos días ha habido un contrapunteo bastante notable entre el gobernador del estado Miranda Henrique Capriles Radonski, el padre de Leopoldo López y el dirigente exiliado de Voluntad Popular Carlos Vecchio. Todo esto tuvo comienzo cuando Capriles afirmó que #LaSalida (un movimiento de protestas pacificas acaecidas durante el 2014) fue un error y aprovechó para criticar la postura política del encarcelado dirigente de Voluntad Popular Leopoldo López. A lo que no se hicieron esperar respuestas por parte de los individuos antes mencionados, tildando a Capriles de laxo y permisivo durante las pasadas elecciones presidenciales del 2013. Personalmente considero que las respuestas a Capriles nacieron de una gran indignación, y no es para menos, a continuación explicaré porqué.
A comienzos del 2014 #LaSalida fue la decisión correcta, todos los acontecimientos de ese año ayudaron a desenmascarar al gobierno y a su vez condujeron a que existiera una presión internacional sobre las pasadas elecciones parlamentarias del presente año, presión que arrinconó al chavismo y lo obligó no sólo a la aceptación de los resultados (al menos electoralmente), sino que incluso lo obligó a aceptar una Asamblea Nacional con una mayoría calificada compuesta de diferentes factores de la MUD. La cantidad de supervisión internacional que tiene el chavismo en estos momentos la tiene gracias a los abusos de derechos humanos que cometió durante las protestas.
Me parece poco plausible que la oposición hubiese alcanzado los mismos resultados en las pasadas elecciones parlamentarias sin las protestas del 2014, sin Leopoldo López, Antonio Ledezma, y los demás presos políticos en la cárcel. Sin que Lilian Tintori y Mitzy Capriles se hayan dedicado a viajar por el mundo exigiendo la liberación de dichos presos a la vez que le proporcionaban pruebas físicas a los gobiernos del talante autoritario y anti-democrático del Estado venezolano. #LaSalida le mostró el lado feo del chavismo al mundo, y eso fue un paso determinante en la lucha para buscar el rechazo internacional del régimen de Nicolás Maduro.
Ahora, no por eso Capriles está del todo equivocado. Es cierto que hay que construir una nueva mayoría, es cierto que el voto debe ser el mecanismo del venezolano para buscar un cambio real en la política del país. Sin embargo, la calle no puede ser satanizada, las protestas pacificas son un mecanismo de presión eficiente e históricamente demostrado, no sólo a nivel internacional, sino también en Venezuela y más específicamente durante las elecciones por la Reforma Constitucional del 2007, dónde la presión del movimiento estudiantil para que se reconocieran los resultados colaboró a que Hugo Chávez los aceptara aunque estos fuesen adversos a sus intereses.
Voluntad Popular, el partido político fundado por Leopoldo López aprendió no sólo a entender la importancia del voto, sino que se plegó a la MUD en contra de sus propios intereses (Voluntad Popular fue el partido político más votado en las primarias de la MUD junto a Primero Justicia, y sin embargo son tan sólo la cuarta fuerza política en la Asamblea Nacional recién electa, siendo superados por Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo en número de diputados.) accediendo a perder curules en la Asamblea en favor de tener una MUD cohesionada y estable que pudiera trazar metas políticas conjuntas para recuperar los Poderes Públicos y demás instituciones del Estado Venezolano.
¿Puede entonces Henrique Capriles entender la importancia de la calle y de las protestas pacificas del 2014?, al parecer aún no, y eso representa un peligro para la cohesión de la MUD. Pues pudiera significar que los factores con más simpatizantes dentro de la mesa se enfrenten entre sí, creando un espacio de conflicto dentro de la oposición que el chavismo pudiese aprovechar para recobrar la fuerza política que perdió durante su reciente derrota electoral. Si Leopoldo López y su partido lograron entender que lo más importante en estos momentos es mantener a una MUD unida, ¿Por qué Capriles no puede hacer lo mismo?, si lo que desea es usar esta coyuntura para volver a ganar protagonismo y posicionarse como el "líder" indiscutible de la oposición a costa de la crítica a su más cercano contendiente, dicha jugarreta pudiera pasar factura más adelante, y no sólo a su figura política, sino a toda la alianza opositora como bloque.



